Elías y el Faro de las Criaturas Perdidas
Elías descubrió algo extraño en el faro junto al acantilado: una puerta que brillaba con luz púrpura. Su abuela le había dejado el faro cuando murió, y él pasaba las tardes construyendo torres de bloques en la sala de arriba.
Cuando abrió la puerta púrpura, encontró a una criatura que nunca había visto. Tenía tres ojos amarillos, patas como de cangrejo y un cuerpo que cambiaba de color cada vez que respiraba. Se llamaba Zim.
—¿Estás perdida? —preguntó Elías.
Zim hizo un sonido triste, como un cubo de metal cayendo. Con sus patas, dibujó en el polvo: líneas que formaban un faro, pero mucho más antiguo.
—Ah, tu faro —dijo Elías—. ¿De cuándo?
Zim dibujó un número que parecía del futuro.
A Elías le encantaba coleccionar criaturas que visitaban el faro, y aprender qué les gustaba. Zim le mostró que le encantaban los reflejos de la luz en el agua. También descubrió algo: Zim estaba muy, muy sola.
Podía mentir. Podía decir que el faro era solo suyo. Pero Elías recordó cómo se sentía cuando los otros niños lo dejaban fuera en la escuela.
—Quédate —dijo—. Te enseñaré a construir torres de bloques. Las criaturas solitarias también necesitan amigos.
Zim parpadeó sus tres ojos, confundida al principio. Luego eligió un bloque azul.
Toda la tarde construyeron juntas. Las torres crecieron, cada vez más altas. Zim aprendió a equilibrarlas aunque sus patas eran torpes. Elías tuvo que soltar algunos de sus bloques favoritos para que ella pudiera crear los suyos.
Cuando el sol se puso, el faro iluminó el océano. Zim vio su reflejo en el agua y emitió un sonido que Elías entendió al fin: era risa.
Esas noches, Elías se sentaba en su cama junto a la ventana redonda del faro. Zim dormía en un rincón, su cuerpo brillando suavemente en tonos morados y azules. Las torres de bloques proyectaban sombras tranquilas en las paredes mientras las olas susurraban afuera. La respiración de Elías se hizo lenta y profunda. La luz del faro barría el cielo, quieta y segura.
Talk about it
Elías shared his lighthouse and learned that lonely creatures need friends too.
Three questions for lights-out
- Why do you think Elías decided to let Zim stay with him?
- What made Zim happy at the end of the story?
- Have you ever felt lonely like Zim? What helped you feel better?
Words worth knowing
- faro
- A tall tower by the sea that sends light to help boats
- criatura
- A living being or animal, real or imaginary
- púrpura
- A dark color between red and blue, like grapes
- acantilado
- A very tall, steep rock cliff by the ocean
- reflejo
- An image you see when you look in water or a mirror
Is this story scary for young children?
No. Zim looks unusual but is gentle and kind. The story is cozy and comforting, perfect for bedtime.
What's the main message of this story?
That kindness and friendship are more important than being alone, and that different creatures—even strange-looking ones—deserve our care and compassion.